El dolor en el talón es uno de los motivos de consulta más frecuentes en traumatología y ortopedia. Puede afectar tanto a personas sedentarias como a deportistas y trabajadores que permanecen muchas horas de pie. Su origen es variado y, aunque en muchos casos no reviste gravedad, un diagnóstico adecuado es clave para evitar la cronificación del cuadro.
Fascitis plantar
Es la causa más común. Se produce por la inflamación de la fascia plantar, una banda fibrosa que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. El dolor suele ser más intenso al levantarse por la mañana o después de periodos prolongados de reposo.
Espolón calcáneo
Consiste en una calcificación ósea en el hueso del talón (calcáneo). Puede coexistir con la fascitis plantar, aunque no siempre es el responsable directo del dolor. Se asocia a sobrecarga mecánica y tensión prolongada de la fascia.
Tendinitis aquílea
Inflamación o degeneración del tendón de Aquiles. El dolor se localiza en la parte posterior del talón y empeora con la actividad física, especialmente al correr o subir escaleras.
Bursitis retrocalcánea
Inflamación de la bursa situada entre el tendón de Aquiles y el calcáneo. Produce dolor, hinchazón y enrojecimiento en la zona posterior del talón.
Fracturas por estrés
Pequeñas fisuras en el calcáneo causadas por sobrecarga repetitiva. Son frecuentes en corredores y personas que aumentan bruscamente su nivel de actividad.
Alteraciones biomecánicas del pie
Pie plano, pie cavo, mala pisada o uso de calzado inadecuado pueden generar una distribución incorrecta de las cargas, provocando dolor en el talón.
Dolor punzante o quemante en el talón
Molestias al apoyar el pie, especialmente al iniciar la marcha
Rigidez matutina
Inflamación local
Dolor que aumenta con la actividad física o al estar mucho tiempo de pie
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en la historia del paciente y la exploración física. Según el caso, el traumatólogo puede solicitar estudios complementarios como:
Radiografías
Ecografía musculoesquelética
Resonancia magnética (en casos persistentes o complejos)
Estudio de la pisada
El tratamiento depende de la causa, la intensidad del dolor y el tiempo de evolución, pero en la mayoría de los casos es conservador.
Medidas habituales:
Reposo relativo y modificación de la actividad
Aplicación de frío local
Medicación antiinflamatoria (bajo indicación médica)
Fisioterapia y estiramientos específicos
Plantillas ortopédicas a medida
Cambio de calzado por uno adecuado y amortiguado
Tratamientos complementarios:
Ondas de choque
Infiltraciones (en casos seleccionados)
La cirugía se reserva únicamente para casos excepcionales que no responden a tratamientos conservadores prolongados.
Usar calzado adecuado para cada actividad
Evitar el sobrepeso
Realizar estiramientos del tendón de Aquiles y la fascia plantar
Corregir alteraciones de la pisada con plantillas
Aumentar progresivamente la intensidad del ejercicio físico
El dolor en el talón no debe subestimarse. Un abordaje temprano por un traumatólogo permite identificar la causa, aplicar el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones. Ante un dolor persistente, la consulta especializada es fundamental para recuperar la funcionalidad y la calidad de vida.