¿Qué es un esguince por torcedura?
Un esguince es una lesión de los ligamentos, estructuras fibrosas que estabilizan las articulaciones. Se produce cuando una articulación es forzada más allá de su rango normal de movimiento, generalmente por una torcedura brusca, provocando distensión, desgarro parcial o rotura completa del ligamento.
Las articulaciones más frecuentemente afectadas son:
Tobillo (la más común)
Rodilla
Muñeca
Pulgar
Columna cervical y lumbar (menos frecuente, pero posible)
Mecanismo de lesión
Las torceduras suelen ocurrir durante:
Actividad deportiva (cambios de dirección, saltos, caídas)
Caminar en superficies irregulares
Uso de calzado inadecuado
Caídas accidentales
Movimientos bruscos o mal controlados
En el tobillo, el mecanismo típico es la inversión forzada (pie hacia adentro), que compromete los ligamentos laterales.
Clasificación de los esguinces
Desde el punto de vista traumatológico, los esguinces se clasifican en tres grados:
Grado I (leve):
Distensión ligamentaria
Dolor leve, sin inestabilidad
Edema mínimo
Función conservada
Grado II (moderado):
Desgarro parcial del ligamento
Dolor y edema moderados
Limitación funcional
Sensación de inestabilidad
Grado III (grave):
Rotura completa del ligamento
Dolor intenso inicial, luego puede disminuir
Edema importante y hematoma
Inestabilidad articular manifiesta
Síntomas principales
Dolor localizado inmediato
Inflamación (edema)
Hematoma
Limitación del movimiento
Dificultad para apoyar o usar la articulación
Sensación de inestabilidad en casos más severos
Diagnóstico
El diagnóstico es principalmente clínico, basado en:
Interrogatorio del mecanismo de lesión
Examen físico (dolor, estabilidad, movilidad)
Los estudios complementarios se indican según el caso:
Radiografía: para descartar fracturas asociadas
Ecografía: útil para valorar ligamentos
Resonancia magnética: en esguinces graves, persistencia del dolor o sospecha de lesión compleja
Tratamiento
El tratamiento depende del grado del esguince:
Fase aguda (primeras 48–72 horas):
Reposo
Hielo local (15–20 min, 3–4 veces/día)
Compresión elástica
Elevación del miembro afectado
(Protocolo RICE)
Tratamiento específico:
Grado I: reposo relativo y rehabilitación precoz
Grado II: inmovilización parcial + kinesiología
Grado III: inmovilización prolongada; en casos seleccionados, tratamiento quirúrgico
Los antiinflamatorios y analgésicos pueden indicarse bajo supervisión médica.
Rehabilitación
La rehabilitación es fundamental para evitar secuelas:
Recuperación de movilidad
Fortalecimiento muscular
Entrenamiento propioceptivo
Readaptación deportiva progresiva
Una rehabilitación incompleta aumenta el riesgo de esguinces recurrentes e inestabilidad crónica.
Prevención
Uso de calzado adecuado
Fortalecimiento muscular
Ejercicios de equilibrio y propiocepción
Calentamiento previo a la actividad física
Evitar volver a la actividad sin alta médica
Conclusión
Los esguinces por torceduras son lesiones frecuentes que, si bien muchas veces se subestiman, pueden generar secuelas funcionales si no se tratan adecuadamente. Un diagnóstico precoz, tratamiento correcto y rehabilitación guiada son claves para una recuperación completa y segura.
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