El diagnóstico precoz y el abordaje adecuado son determinantes para evitar cronificación, pérdida de rendimiento y secuelas funcionales.
1. Anatomía funcional relevante
El tobillo y el retropié dependen de la integridad tendinosa para:
Transmitir fuerzas musculares.
Estabilizar la articulación.
Permitir la marcha, la carrera y el salto.
Controlar la pronación y supinación del pie.
El tendón de Aquiles es el más potente del cuerpo humano y soporta cargas de hasta 6–8 veces el peso corporal durante la carrera.
2. Principales lesiones tendinosas
A) Tendinopatía (tendinitis / tendinosis)
Es la lesión más frecuente. Puede ser:
Inflamatoria (tendinitis): fase aguda.
Degenerativa (tendinosis): alteración estructural crónica del colágeno.
Síntomas:
Dolor localizado.
Rigidez matutina.
Engrosamiento palpable.
Dolor al inicio de la actividad que mejora con el movimiento (patrón típico).
Factores predisponentes:
Sobrecarga mecánica.
Incremento brusco de entrenamiento.
Calzado inadecuado.
Pie plano o cavo.
Retracción gemelar.
B) Rotura parcial o completa
Se presenta con mayor frecuencia en el tendón de Aquiles y en tendones peroneos.
Clínica típica de rotura de Aquiles:
Sensación de “latigazo” o golpe.
Dolor súbito intenso.
Incapacidad para ponerse en puntas.
Signo de Thompson positivo.
Las roturas pueden ser:
Parciales (tratamiento conservador en muchos casos).
Totales (quirúrgico o conservador funcional según perfil del paciente).
C) Tenosinovitis
Inflamación de la vaina sinovial que recubre el tendón.
Frecuente en tibial posterior y peroneos.
Asociada a sobreuso o enfermedades inflamatorias sistémicas.
3. Diagnóstico
El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se complementa con estudios por imágenes:
Ecografía musculoesquelética: útil, dinámica y accesible.
Resonancia magnética: mayor precisión en lesiones complejas.
Evaluación biomecánica de la marcha en casos recurrentes.
4. Tratamiento
Fase aguda
Reposo relativo.
Crioterapia.
Antiinflamatorios (según indicación médica).
Inmovilización selectiva en casos específicos.
Fase subaguda y crónica
Fisioterapia dirigida.
Ejercicios excéntricos (clave en tendinopatía aquiliana).
Trabajo de fuerza y propiocepción.
Corrección biomecánica (plantillas si corresponde).
Ondas de choque en casos refractarios.
Tratamiento quirúrgico
Indicado en:
Roturas completas.
Fracaso del tratamiento conservador.
Deportistas de alto rendimiento.
5. Prevención
Progresión gradual del entrenamiento.
Calentamiento adecuado.
Fortalecimiento del tríceps sural.
Estiramientos controlados.
Uso de calzado acorde a la pisada.
Evaluación de la marcha en deportistas.
6. Complicaciones si no se trata adecuadamente
Cronificación del dolor.
Debilidad funcional.
Inestabilidad de tobillo.
Riesgo aumentado de rotura completa.
Alteraciones de la mecánica de la marcha.
Conclusión
Las lesiones en los tendones del tobillo son frecuentes y potencialmente incapacitantes. El abordaje temprano, la correcta identificación del tendón afectado y un plan terapéutico individualizado permiten una recuperación eficaz y segura.
Ante dolor persistente en la región posterior o lateral del tobillo, la evaluación por traumatología especializada es fundamental para evitar complicaciones y optimizar el retorno a la actividad.