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Hombro congelado: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

El hombro congelado, cuyo nombre médico es capsulitis adhesiva, es una afección que provoca dolor y una progresiva pérdida de movilidad de la articulación del hombro. Puede dificultar actividades cotidianas como vestirse, peinarse, alcanzar objetos elevados o incluso dormir sobre el lado afectado.

Aunque suele evolucionar favorablemente, puede prolongarse durante meses e incluso más de un año si no se realiza un tratamiento adecuado.

¿Qué es el hombro congelado?

La articulación del hombro está rodeada por una cápsula que permite el movimiento de la cabeza del húmero dentro de la cavidad glenoidea.

En la capsulitis adhesiva, esta cápsula se inflama, se engrosa y pierde elasticidad. Como consecuencia, el hombro comienza a presentar dolor y una importante limitación del movimiento, tanto cuando el paciente intenta moverlo como cuando otra persona intenta hacerlo de forma pasiva.

Una característica importante es que la limitación suele afectar especialmente la rotación externa del hombro.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas suelen aparecer de manera progresiva y pueden incluir:

  • Dolor persistente en el hombro.
  • Dolor que puede aumentar durante la noche.
  • Dificultad para dormir sobre el hombro afectado.
  • Pérdida progresiva de movilidad.
  • Dificultad para levantar el brazo.
  • Problemas para llevar la mano detrás de la espalda.
  • Dificultad para realizar actividades cotidianas.

No todos los pacientes presentan la misma intensidad de dolor ni evolucionan de la misma manera.

¿Cuáles son sus causas?

El hombro congelado puede aparecer sin una causa evidente. En estos casos se denomina capsulitis adhesiva primaria o idiopática.

También puede desarrollarse después de determinadas situaciones, por ejemplo:

  • Inmovilización prolongada del hombro.
  • Traumatismos.
  • Cirugías del hombro o del brazo.
  • Lesiones que obligan a reducir el movimiento.
  • Algunas enfermedades metabólicas, especialmente diabetes y alteraciones tiroideas.

Por este motivo, ante una pérdida progresiva de movilidad es importante realizar una evaluación médica y no atribuir automáticamente los síntomas a una simple contractura.

Las tres etapas del hombro congelado

Clásicamente, la evolución se divide en tres fases:

1. Fase dolorosa o de congelamiento

El dolor aumenta progresivamente y comienza a aparecer una limitación de los movimientos. Puede ser especialmente intenso durante la noche.

2. Fase de rigidez o “hombro congelado”

El dolor puede disminuir, pero la rigidez se vuelve más importante. El paciente tiene grandes dificultades para mover el brazo y realizar determinadas actividades.

3. Fase de recuperación o descongelamiento

La movilidad comienza a recuperarse progresivamente. Esta etapa puede ser lenta y requiere constancia con el tratamiento y los ejercicios indicados.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es principalmente clínico. El traumatólogo evalúa el dolor, el rango de movilidad activo y pasivo y las características específicas de la limitación.

Puede solicitarse una radiografía para descartar otras enfermedades de la articulación. En determinados casos, la ecografía o la resonancia magnética pueden ser útiles para descartar lesiones asociadas, como problemas del manguito rotador.

Es importante diferenciar el hombro congelado de otras causas de dolor y rigidez, ya que el tratamiento puede ser diferente.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es controlar el dolor y recuperar progresivamente la movilidad.

Dependiendo de cada paciente, puede incluir:

Medicación: los analgésicos y antiinflamatorios pueden utilizarse para controlar el dolor cuando están indicados por el médico.

Kinesiología: los ejercicios de movilidad son fundamentales para recuperar progresivamente el rango articular. Deben adaptarse a la fase de la enfermedad y a la tolerancia del paciente.

Infiltraciones: en determinados casos, una infiltración con corticoides puede ayudar a disminuir el dolor y facilitar la rehabilitación, especialmente durante las primeras etapas.

Tratamientos intervencionistas o quirúrgicos: cuando existe una evolución desfavorable y no se obtiene una respuesta adecuada con el tratamiento conservador, el especialista puede considerar procedimientos como la movilización bajo anestesia o la liberación capsular artroscópica.

¿Se puede prevenir?

No todos los casos pueden prevenirse, especialmente cuando se trata de una capsulitis primaria. Sin embargo, después de una lesión o cirugía del hombro, mantener la movilidad mediante un programa de rehabilitación indicado por profesionales puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar una rigidez importante.

¿Cuándo consultar al traumatólogo?

Es recomendable realizar una evaluación profesional cuando existe dolor persistente acompañado de una pérdida progresiva de movilidad del hombro, especialmente si los síntomas interfieren con el sueño, el trabajo o las actividades cotidianas.

El diagnóstico temprano permite establecer una estrategia terapéutica adecuada y evitar que la rigidez se prolongue innecesariamente.

Conclusión

El hombro congelado no es simplemente una contractura. Se trata de una alteración de la cápsula articular que puede producir dolor y una importante pérdida de movilidad.

Con un diagnóstico adecuado, tratamiento personalizado y una rehabilitación constante, la mayoría de los pacientes puede recuperar progresivamente la función del hombro.