• +54 9 230 454-4046
  • +54 9 11 6510-6146

Lesiones en el tendón del tobillo Enfoque traumatológico y deportivo

 Las lesiones tendinosas del tobillo constituyen una causa frecuente de dolor e incapacidad funcional, tanto en población deportista como en pacientes sedentarios. Desde el punto de vista anatómico y biomecánico, los tendones más comprometidos son el tendón de Aquiles, los tendones peroneos (largo y corto), el tibial posterior y el tibial anterior.

El diagnóstico precoz y el abordaje adecuado son determinantes para evitar cronificación, pérdida de rendimiento y secuelas funcionales.


1. Anatomía funcional relevante

El tobillo y el retropié dependen de la integridad tendinosa para:

  • Transmitir fuerzas musculares.

  • Estabilizar la articulación.

  • Permitir la marcha, la carrera y el salto.

  • Controlar la pronación y supinación del pie.

El tendón de Aquiles es el más potente del cuerpo humano y soporta cargas de hasta 6–8 veces el peso corporal durante la carrera.


2. Principales lesiones tendinosas

A) Tendinopatía (tendinitis / tendinosis)

Es la lesión más frecuente. Puede ser:

  • Inflamatoria (tendinitis): fase aguda.

  • Degenerativa (tendinosis): alteración estructural crónica del colágeno.

Síntomas:

  • Dolor localizado.

  • Rigidez matutina.

  • Engrosamiento palpable.

  • Dolor al inicio de la actividad que mejora con el movimiento (patrón típico).

Factores predisponentes:

  • Sobrecarga mecánica.

  • Incremento brusco de entrenamiento.

  • Calzado inadecuado.

  • Pie plano o cavo.

  • Retracción gemelar.


B) Rotura parcial o completa

Se presenta con mayor frecuencia en el tendón de Aquiles y en tendones peroneos.

Clínica típica de rotura de Aquiles:

  • Sensación de “latigazo” o golpe.

  • Dolor súbito intenso.

  • Incapacidad para ponerse en puntas.

  • Signo de Thompson positivo.

Las roturas pueden ser:

  • Parciales (tratamiento conservador en muchos casos).

  • Totales (quirúrgico o conservador funcional según perfil del paciente).


C) Tenosinovitis

Inflamación de la vaina sinovial que recubre el tendón.

  • Frecuente en tibial posterior y peroneos.

  • Asociada a sobreuso o enfermedades inflamatorias sistémicas.


3. Diagnóstico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se complementa con estudios por imágenes:

  • Ecografía musculoesquelética: útil, dinámica y accesible.

  • Resonancia magnética: mayor precisión en lesiones complejas.

  • Evaluación biomecánica de la marcha en casos recurrentes.


4. Tratamiento

Fase aguda

  • Reposo relativo.

  • Crioterapia.

  • Antiinflamatorios (según indicación médica).

  • Inmovilización selectiva en casos específicos.

Fase subaguda y crónica

  • Fisioterapia dirigida.

  • Ejercicios excéntricos (clave en tendinopatía aquiliana).

  • Trabajo de fuerza y propiocepción.

  • Corrección biomecánica (plantillas si corresponde).

  • Ondas de choque en casos refractarios.

Tratamiento quirúrgico

Indicado en:

  • Roturas completas.

  • Fracaso del tratamiento conservador.

  • Deportistas de alto rendimiento.


5. Prevención

  • Progresión gradual del entrenamiento.

  • Calentamiento adecuado.

  • Fortalecimiento del tríceps sural.

  • Estiramientos controlados.

  • Uso de calzado acorde a la pisada.

  • Evaluación de la marcha en deportistas.


6. Complicaciones si no se trata adecuadamente

  • Cronificación del dolor.

  • Debilidad funcional.

  • Inestabilidad de tobillo.

  • Riesgo aumentado de rotura completa.

  • Alteraciones de la mecánica de la marcha.


Conclusión

Las lesiones en los tendones del tobillo son frecuentes y potencialmente incapacitantes. El abordaje temprano, la correcta identificación del tendón afectado y un plan terapéutico individualizado permiten una recuperación eficaz y segura.

Ante dolor persistente en la región posterior o lateral del tobillo, la evaluación por traumatología especializada es fundamental para evitar complicaciones y optimizar el retorno a la actividad.