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La luxación de codo es la luxación más frecuente en extremidad superior tras la luxación glenohumeral. La reducción cerrada en aquellas luxaciones en que no hay lesión ósea asociada es un procedimiento realizable en el ámbito extrahospitalario, por lo que presentamos un repaso de las diferentes técnicas posibles

 

El codo es una de las articulaciones que presenta luxaciones con más frecuencia. La luxación aguda de codo presenta una incidencia anual de 6 casos por 100.000 habitantes. Es más frecuente en adultos (pues en edad infantil el mismo mecanismo causal suele producir fractura supracondílea de húmero) y en varones. Son las lesiones más frecuentes en la extremidad superior tras la luxación de hombro.

Constituyen entre el 10 y el 25% de todas las lesiones del codo. La luxación posterior es la más habitual (más del 90% de los casos). Las luxaciones lateral y anterior son extremadamente raras. El mecanismo de producción suele ser por caída sobre la mano con el codo en extensión, siendo una lesión habitual durante la práctica deportiva.

 

Repaso anatómico:

El codo es una articulación muy congruente debido a la anatomía ósea del húmero distal y del cúbito proximal, es por ello que presenta una gran estabilidad primaria inherente.

Los estabilizadores estáticos del codo son 3 (articulación húmero-cubital, ligamento colateral medial y ligamento colateral lateral), pero el más importante es la morfología ósea de la bisagra humerocubital y, específicamente, la apófisis coronoides: esta constituye un soporte anterior que resiste las fuerzas ejercidas por el tríceps, el braquiorradial y el bíceps, evitando la subluxación tanto en flexión como en extensión.

Los estabilizadores dinámicos incluyen toda la musculatura que cruza la articulación ejerciendo una fuerza de compresión y aumentando la congruencia de la misma.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de la luxación de codo es clínico, puesto que se presenta con claridad una deformidad aparente del codo, impotencia funcional y dolor. Antes de cualquier tipo de manipulación se ha de realizar una valoración neurovascular de la extremidad afectada. La arteria braquial, el nervio mediano y el nervio cubital son las estructuras en riesgo. También el edema y la inflamación son frecuentes, por lo que se debe considerar la posibilidad de un síndrome compartimental en la región del antebrazo.

Ante la sospecha de luxación de codo se debe realizar siempre estudio radiológico que incluya la totalidad del antebrazo y la muñeca, puesto que en ocasiones se pueden observar otras fracturas asociadas.

En la mayor parte de los casos la luxación es simple, en sentido posterolateral y no se asocian fracturas (fig. 1). En un 10% de los casos se pueden producir fracturas de epicóndilo o epitróclea, así como de la apófisis coronoides.

 

Radiografía simple de codo. Proyección lateral. Luxación de codo posterior.

Figura 1.

Radiografía simple de codo. Proyección lateral. Luxación de codo posterior.

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La fractura-luxación compleja, más conocida como «tríada terrible», combina la lesión ligamentosa con una fractura de la apófisis coronoides y con la fractura de la cabeza del radio. Es una entidad con una alta tasa de complicaciones y que requiere, en la mayor parte de los casos, de un tratamiento quirúrgico.

 

Tratamiento

Una vez realizada la exploración neurovascular pertinente y los estudios de imagen necesarios, se debe realizar la reducción de la luxación. En los casos en que no sea posible o en los que se objetiven fracturas asociadas es recomendable la inmovilización de la articulación, la administración de analgesia y la derivación al centro hospitalario de referencia.

El objetivo principal del tratamiento de la luxación simple de codo es conseguir una reducción estable, que permita una recuperación funcional temprana.

La reducción de la luxación debe realizarse siempre tras la administración de analgesia (preferiblemente intravenosa). En casos de reducción dificultosa se debe considerar la opción de reducción bajo sedación.

La reducción se consigue flexionando el codo unos 25°, mientras aplicamos tracción longitudinal combinada con supinación del antebrazo y contratracción del brazo realizada por un ayudante.

Es esencial la colaboración del paciente, que debe intentar evitar movimientos de contracción o retirada, para lo cual suele ser conveniente la colocación del mismo en posición de decúbito prono o supino, o bien en sedestación.

Para inmovilizar el codo suele ser efectivo el Inmovilizador de Codo sin prono-supinación.

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